lunes, 5 de mayo de 2008

CHAITÉN

Hace algunos años, no tantos en realidad, tuve la posibilidad de postular a una pega en Chaitén. Pese a que toda la vida he sentido que uno debe ir donde esta el trabajo, sin rechazar casi ninguna posibilidad, hice una excepción y no postulé a esa escondida parte de Chile.
Valga esta reflexión para expresar la angustia que siento al pensar en esas miles de personas, todas ellas habitantes de una de las zonas más abandonadas del país, que a los rigores de la vida han debido sumar la amenaza de un volcán que se creía apagado.
Para quienes nos hemos acostumbrado a vivir en la zona central, probablemente no es fácil entender que al sur del Bio Bío hay otro Chile, más rural, más esforzado y probablemente menos cómodo que el nuestro. Allá en el sur (como dice la canción) parece que nunca va a dejar de llover y muchas veces salir a la calle es salir a mojarse.
En el caso de Chaitén el cuento es todavía más dramático. Ellos viven en un aislamiento que tratan de superar a costa de barcos y de avionetas.
Hoy, que enfrentan uno de los retos más difíciles que puedo concebir, sólo me resta desearles que logren salir adelante de este trance.

No hay comentarios: