viernes, 14 de septiembre de 2007

HISTORIA REAL

Hace no tanto tiempo me tocó conocer un caso triste. Un hombre de 50 años y una mujer de 39 se conocieron, se enamoraron y decidieron irse a vivir juntos. Eran libres para hacerlo, el estaba separado y ella nunca se casó, había algunos hijos, pero estaban grandes y ya no vivían con sus padres.
Libremente, decidieron compartir su pobreza viviendo en distintos cites de Valparaíso.
El trabajaba como guardia de seguridad para quien lo quisiera contratar y ella en las ferias libres, a veces en un puesto propio, en otras ayudando a quien se pudiera.
Pese a las necesidades fueron felices dos años. salían a pasear, comían completos y bebían vino hasta emborracharse.
Pero algo pasó, ella era muy celosa y el era muy callado. Comenzaron las peleas, las persecusiones, las esperas disimuladas afuera del trabajo. Luego de fuertes discusiones ella se iba y después, arrepentida, volvía.
Varias veces ella lo golpeó. Incluso una vez le fracturó un brazo con una piedra. Pero la capacidad d perdonar y de seguir soportando siempre fue mayor. Por lo menos, hasta un día de junio del 2006.
Ese día el trabajó de noche, llegó a la casa y su mujer no estaba. Se acostó y pensó en dormir para en la tarde salir junto.
Ella llegó como a las tres. Estaba rara. De inmediato le preguntó si no había metido a una mujer en la pieza. El dijo que no, que nunca haría eso.
Ella, más enojada que segura, le aseguró varias veces que estaba mintiendo. Sin explicar de donde sacaba esa afirmación tomó una taza y se la lanzó. El recibió el impacto en la frente, sangró.
En sus propias palabras señala que "vio todo rojo". No sabe como tomó un cuchillo que estaba encima de la mesa y empezó a punzar.
Ella sólo alcanzó a gritar "sueltamen", antes de morir producxto de 33 puñaladas.
Después de eso todo fue tristeza.
A él le dieron 15 años, y todavía se pregunta de donde sacó ella lo de que había metido una mujer a la pieza.

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