
Lo primero que tengo que decir es que, obviamente, simpeticé mucho más con el personaje de HECTOR, que es algo así como el yerno ideal de la edad antigua. El tipo es buen esposo, buen papá, buen hermano y buen hijo. ES valiente, prudente y siempre está dispuesto a sacrificarse por el prójimo. En resumen, el sujeto es más bueno que el pan y la parte trágica es que uno sabe desde el principio que en algún momento el chanta de AQUILES lo va a mandar al otro mundo. Para rematarla, HÉCTOR lucha por su familia y por su país, es noble en la víctoria y le preocupa que va a pasar con su gente después de que él muera.
En cambio AQUILES es un chanta. No tiene idea ni le interesa porque es la guerra, es arrojado, no tiene sentido de equipo y cuando se amurra se manda a cambiar dejando a todos los griegos botados. Al final, lo único que le interesa es el lucimiento personal y le da lo mismo quien gane o pierda. En un momento de la película (muerte de Patroclo), AQUILES se enfurece y lo único que quiere es venganza, como si el mismo no se hubiera cargado por las puras a muchas buenas personas.
Sin embargo, el personaje más interesante de todos a mi ujuicio no es ninguno de estos dos heroes. por el contrario, el que la lleva es claramente un sujeto que no cuadrta para nada en esto de los semidioses. Se trata de PARIS, el hermano de HÉCTOR.
Bueno para las minas, la guerra enterita es culpa suya. El se trajo la mina y cuando se trató de solucionar el tema de HOMBRE a HOMBRE con el cornudfo de MENELAO no fue cuero.
Al final, PARIS mata a AQUILES con sus flechas (lo pilló volando bajo) y es curiosamente el único que parece que se salva, demostrando una vez más que este mundo es de los vivos y no de las buenas personas.



