viernes, 25 de abril de 2008

EL BAR INGLES


Hoy fui a almorzar al bar Inglés, me comí un bife a lo pobre (si mi mujer se entrea me mata, quiere que baje de peso). El plato era contundente y las papas estaban exquisitas. Di mis colegas, fui el único que se animo a pedir una cerveza me gasté 9 mil pesos, que no es barato, pero de vez en cuando no está demás hacerlo.
El bar Inglés es una institución en Valparaíso. Espero algún día tener tiempo para comentar un poco al respecto. Tiene una barra gigante y atienden unas garzonas que hace unos 20 años deben haber sido atractivas. Ahora, entre tanto plato recargado de colesterol, más bien parecen unas matronas generosas.
Me encantaría ir un día a almorzar y quedarme toda la tarde bebiendo bajativos, incluso me gustaría aprender a jugar cacho (si alguien sabe, aviseme).

FIN DE SEMANA

Para un hombre como yo, casado y con hijos chicos, el fin de semana no necesariamente es una época de descanso. por el contrario, se trata de un periodo muy ajetreado, en el que verdaderamente oficiamos de nana suplente.
A mi por lo menos me toca preparar papas, cambiar pañales, lavar genitales infantiles, preparar comida (cuando se alcanza y no se acude a la comida china).
Verdaderamente, espero con ansia el día que mis hijos crezcan y yo pueda salir con ellos a hacer cosdas entretenidas. vamos a ir al fútbol (no me gusta mucho, pero espero que a ellos sí), vamos a pasar tardes enteras en los juegos de video o los voy a llevar a ver películas infantiles.
Sin embargo, por ahora, mi máxima expectativa es que no se me caigan aprendiendo a caminar y, ni Dios lo quiera, terminar el domingo en la sala de urgencias del Hospital de Niños.

jueves, 24 de abril de 2008

POEMA

A propósito del tema de los hombres casados, aquí va un porma de Pablo de Rokha, que no se si tiene mucho que ver, pero por lo menos es buena poesía

http://www.poesia-inter.net/prk08.htm

martes, 15 de abril de 2008

LA MENTE DEL HOMBRE CASADO

Recuerdo que hace algunos años (yo diría unos cuatro) exhibieron una serie en televisión nacional una serie que tenía por título el de esta breve crónica. No recuerdo los nombres de los personajes, pero eran básicamente tres sujetos que trabajaban en la redacción de un diario. Uno de ellos (el protagonista) era un tipo enamorado de su mujer que sufría debido a que tenía una secretaria que no podía ser más atractiva. Además, al sujeto le gustaba darse masajes con una chinita que estaba para pegarse de cabeza en la pared. Por si fuera poco, la mujer pasaba controlándolo y en lo único que pensaba era en tener un segundo hijo.
Los otros dos eran una especie de devorador sexual y un devoto marido de los más aburrido que pueda existir.
Parece que la serie no tuvo mucho éxito porque no la volví a ver. Sin embargo, tengo que reconocer que a mi me gustaba, al punto que -como nunca- me sentía identificado con los personajes, más que con su vida, sentía que sus preocupaciones eran para mi un reflejo de lo que en ese momento me ocurría.
En esa época el cuento de la independencia, aún estando en pareja, era un tema fundamental. La serie en cuestión me sirvió para reforzar lo que yo ya sabía, que es que los problemas de los hombres casados no son muy distintos unos de otros.
En cuanto a mi mujer, no toleraba la serie. Nunca entendí muy bien porque, pero decía que era un más ejemplo.
Hace pocos días me acordé de la serie y la busqué en Internet, a ver si está a la venta, pero no encontré nada muy significativo.