jueves, 3 de enero de 2008

ASEAR LA CASA


Una de las cosas que más detesto son las labores del hogar. lavar la loza, hacer las camas, asear la casa y otros atractivos panomaramas de esta naturaleza.

Cuando era un mamón soltero, que vivía con mi madre y mi hermana, mi mayor claboración era salir de la pieza en cuestión mientras hacían el aseo, ir a pasear un rato, ver tele en otro dormitorio o simplemente leer. Ahora que soy hombre casado no me la aguanta. parecen pensar que por el hecho de estar en unión conyugal tengo que aceptar gustoso ser uno más en la tarea de dejar todo limpio e impecable.

Que lata, no me gusta asear la casa y nunca va a gustarme. Estoy al tanto de las evidentes razones higiénicas que subyacen a la limpieza, pero no puedo dejar de sentirme feliz cada vez que logro zfarme de tan desagradable tarea.